Translate

Search here

viernes, 31 de enero de 2014

Trustnoone

Lo vio pasar en un vagón de metro y supo que era el hombre de su vida. Imaginó hablar, cenar, ir al cine, yacer, vivir con él. Dejó de interesarle.

Trustnoone

Esa fue mi historia o al menos así la recuerdo. Lo que les ocurrió a aquellos personajes y los lugares que algo tuvieron que ver con esos tiempos turbulentos pueden consultarse en las bibliotecas o en las memorias de los más viejos. Personas como Beigheder, Rosalinda o Hilger, pasaron a los libros de historia y personas como Marcus y yo no lo hicimos, pero no significa que nuestras vidas fueran menos importantes; porque al fin y al cabo todos jugamos un papel en el destino del mundo, y Marcus y yo nos mantuvimos siempre al otro lado de la historia, activamente invisibles en aquel tiempo que vivimos entre costuras.

Cuatrimestre.

Un abrir y cerrar de ojos y el primer cuatrimestre del primer año de carrera ha pasado. He de decir que he tenido unos grandes profesores como Pericacho y su técnica sándwich, Juan y sus momentos de máxima tensión, Josep y su manera de hacernos de entender las cosas, Carolina y sus chasquidos de dedos o Mayte y sus actividades de ApS. Pero eso de que eran excelentes maestros ya estaba claro desde el primer día que Juan llegó a clase y estuvo cinco minutos sonriéndonos desde la tarima del aula hasta el último minuto en el que Pericacho nos dijo que siempre seríamos “su grupo”. Creo que aparte de los conocimientos que conciernen a cada asignatura, cada uno de ellos me ha aportado algo más y eso sólo lo consiguen los mejores. Puedo recordar como Carolina nos comentaba que nuestro cerebro hace integrales cada día aunque nosotros no sepamos hacerlas, a Josep poniéndonos el vídeo de “Flouresciente” para entender las clases sociales según Marx o cuando Juan nos dijo que aplaudiéramos cuando cogiera el libro de Ortografía de la RAE al igual que Rafiki cogía a Simba en el Rey León… Momentos y recuerdos que me llevo conmigo en estos primeros cuatro meses esperando que los próximos no sean menos. Como nos decía Juan esto es tremendamente duro, pero apasionante.

La educación en el siglo XXI.


Actualmente, la educación no cumple las expectativas de todas las personas, puesto que vivimos en una sociedad diversa y es difícil cumplir los objetivos educativos de todo el mundo. Nosotras pensamos que este problema se debe a que la educación no ha evolucionado al igual que otros contextos como en el ámbito laboral (las fábricas no son iguales que hace cien años). Los colegios, en cambio, no se han modificado tanto. Los niños y niñas se siguen sentando en pupitres, mirando al profesor o profesora. El profesor o profesora sigue mandando en las clases. Se trabaja por contenidos, no por competencias básicas, se aprende con los libros, no por proyectos o prácticas y se memorizan los conocimientos, en vez de entenderlos. 


Creemos que esta forma de educar y enseñar a los niños y niñas no es la correcta, debido a que memorizar las ideas sólo sirve para retener los conocimientos durante un corto periodo de tiempo, que finalmente con el paso de los días esos conceptos se irán olvidando. Sostenemos que una educación apropiada es aquella que te hace reflexionar, meditar, discurrir, deliberar y desarrollar diversas respuestas ante un mismo problema.

Además, opinamos que los libros han quedado obsoletos. La educación se debe enseñar a través de la vida, mediante proyectos que incluyan diferentes competencias o mediante la práctica de situaciones reales (ir al supermercado para aprender matemáticas).


A modo de conclusión, nos gustaría añadir que como futuras profesoras intentaremos guiar a nuestros alumnos y alumnas, de manera que puedan fomentar su auto-conocimiento compartiendo sus ideas y conceptos mediante el diálogo en el aula, ya que apoyamos el criterio de que en la clase todos somos maestros y que no hay nadie por encima de nadie. Para finalizar, nos gustaría acabar con una cita de Paulo Freire: “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción”.