Me dicen que no importa como luzca, pero a esta altura, ni yo ni ellos se creen ese verso. Esta sociedad sólo se basa en lo que ve, en lo que sus ojos pueden captar y luego, si eso les agrada, buscan si encuentran algo del interior de esa persona que les guste, que les haga creer que con eso alcanza. A mi no me vengan con que eso es mentira, somos grandes, hablemos como tales, no hace falta ser muy inteligente para saberlo, no hace falta engañarnos. Llegan los fines de semana, y me siento morir, porque llegan esos momentos del día y la noche en que te encuentras sola y analizas hasta el último recoveco de lo que eres y lo que no. Me miro en el espejo y no encuentro nada, nada de todo lo que podría valorar. Y me consumo, entre alcohol y el humo del cigarro de aquellos que al menos saben como gastarse la vida, me muevo, de un lado al otro, fingiendo que se como hacerlo. La mayoría del tiempo estoy perdida, entre el vodka y el jugo, entre los besos que le regalo a los desconocidos sin siquiera preguntarles su nombre (porque no me interesa saberlos), entre flashes que olvido, y toda esa gente que cree que soy feliz. Sólo necesito vivir.
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